Decía Marcel Schwob que lo que diferencia arte y ciencia es que ésta siempre se refiere a lo general y aquélla a lo individual. Esta fotografía de Niépce resulta de la aplicación de una serie de principios generales a la obtención de una imagen marcada por una doble individualidad: no sólo es una imagen única de un lugar concreto; además es única por ser la primera realizada con éxito. Cuando la miro, no puedo evitar percibir esa doble belleza; la emoción estética que proporciona la rareza de esos edificio en sombras, de fuerte granulado (lo cual les hace muy actuales) se ve reforzada por la conciencia de estar ante un comienzo.
Responder este mensaje